EL MOVIMIENTO ENERGÉTICO DE LAS VISCERAS

EL MOVIMIENTO ENERGÉTICO DE LAS VISCERAS

Todos los tejidos del cuerpo humano están animados por micromovimientos rítmicos cuya frecuencia varía según su origen embriológico (endodermo, ectodermo, mesodermo). Las energías del Cielo Anterior (antes del nacimiento) son el motor de este ritmo vital (llamado Movimiento Respiratorio Primario en osteopatía). La escucha pasiva permite percibir este movimiento de energía que toma la forma, bajo la mano, de un continuo ir y venir. La frecuencia es de 10 ciclos por minuto para los huesos y músculos del mesodermo. Cuando la energía no fluye, hay desaparición de este balanceo, el terapeuta tiene la sensación de que su mano permanece congelada o atraída siempre en la misma dirección. Para estudiar este movimiento de energía en las vísceras, en vez de escuchar, recomendamos un método más simple y rápido, a saber, la interrogación de la dermis en relación con las vísceras en una dirección bien definida.

Para estudiar, por ejemplo, el estómago, el terapeuta dirige el impulso hacia la dermis con la palma de la mano, en dirección oblicua hacia abajo y hacia adentro, a 45 ° (la dirección del movimiento de energía viene dada por los movimientos rotacionales del estómago durante la fase embrionaria -7 y 8ª semanas: el estómago luego da una rotación de 90 ° en el sentido del reloj a según  el eje craneocaudal que pasa por sus extremos y en el sentido de las agujas del reloj según un eje anteroposterior) (fotos 1 y 2)

Para el hígado, el impulso se dirige hacia arriba y hacia afuera, a 45° (ver fotos 2 y 3).

La energía circula mal en las vísceras si el terapeuta no puede « atravesar » la capa dérmica (recordamos que el posible bloqueo para ser interpretable en este sentido debe aparecer solo en la dirección dada y que el área dérmica debe ser movilizable sobre el tejido subyacente).

Esta prueba no da el origen del trastorno que el terapeuta encontrará en la cuadrícula de lectura.

Podrá evaluar la eficacia de las correcciones realizadas repitiendo estas pruebas.

El control de las otras vísceras se describe en el capítulo III.